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miércoles, 26 de junio de 2013

El eterno bohemio.

Otro día más  llego a las tantas al apartamento. Dejé de medir el tiempo cuando acabé secundaria. Benditos años de inocencia y descubrimientos.
Me lío un cigarrillo con el ligero papelillo aparentemente no nocivo pero que acaba con mi existencia lentamente. Llego al dormitorio principal, un caos como de costumbre. Botellas de alcohol vacías y desperdigadas, periódicos de hace meses inclusive años amontonados, papeles y más papeles y algún bolígrafo que otro en la pequeña mesita situada en el centro, adornada de un gran cenicero repleto de "mierdas sanas".  Aquí hállome con la música de fondo como única compañía. Estoy completamente desnudo. Sin ilusión alguna y con la única esperanza de que mañana nadie se olvide de mí. Pero eso ya ocurrió tiempo atrás, quizás en mi anterior vida. ¿Tuve vida antes? El monólogo interior retumba sobre mis entrañas cada vez más fuerte. No lo sé. 

Siempre he pensado que obré realmente mal en otros tiempos y que estoy cumpliendo condena. Me arrastro ante la masa hipócrita por unos míseros céntimos. Los he conseguido, a base de muchos sacrificios y bajándome los pantalones. Ya no soy ese zagal lleno de ilusiones y ganas de comerme el mundo. De mandar al carajo a políticos y moralistas. Me sentía como eso que los intelectuales llaman "superhombre".

Eso fue hace mucho. Ahora soy un esclavo más de este estúpido sistema. Algún día no muy lejano, volveré a mi casa sin recordar qué fue de mi persona, sucumbido a lo que denominan "arte", otro medio de control de nuestra individualidad. Repulsivo.

 Me odio.
My So Called Life | via Tumblr

lunes, 24 de junio de 2013

Oda al arte

El arte es un concepto demasiado complejo. Dicen que es la pura expresión de la esencia humana como ser racional desde pinturas rupestres hasta conceptos psicológicos relacionados con Freud como "la sublimación" considerándose una vía de escapatoria del impulso sexual. Quizás la pérdida de la humanidad esté asociada a la crisis del arte. Muchos expertos coinciden que la inteligencia emocional es casi o más importante que la inteligencia denominada convencional basada en grandes cálculos y capacidad para recordar y reproducir conceptos. Prueba de ello son las grandes horas a las que se dedican a materias como las matemáticas o la lengua y un total desarraigo a la música y el dibujo considerándolas como algo superfluo y que no reporta nada al individuo. He aquí donde entra el espíritu dionisíaco tan anhelado por Nietzsche. El arte como expresión de la naturaleza humana y amor a la vida pues el artista reproduce todo cuanto ve aunque en muchos casos no sea de su agrado. Rechaza un arte ligado a reconocimiento mediático o enriquecimiento pues es el arte de las masas, lo más deplorable.