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jueves, 12 de diciembre de 2013

Siempre me había esforzado en complacerte. Pensaba que si me mostraba como una mujer perfecta seríamos felices pues en muchos casos repudiaba de mi conducta al considerarla poco femenina. Por instantes llegué a creer que era realmente feliz. Me equivocaba. Perdí mi espontaneidad, mi esencia. Estaba alienada completamente por mi nueva fachada, mi nueva vida. Sin embargo, las mentiras no pueden sostenerse pues son frágiles y quiebran con facilidad. El mundo se desmoronó, cayó la falsedad, el odio, la opresión social por su propio peso. Era totalmente libre pues no había nadie al que tuviera que aferrarme. No era feliz pues añoraba el engaño, el mundo idílico y fariseo que creé, las banales amistades y todos los círculos sociales que derivaban de esta.

Había olvidado la esencia del amor hasta que te conocí. Comprendí que el sentido del amor, no se basaba en convertirse en lo que el otro amante deseara que fueras, pues solo trae consigo desgracias. El sentido del amor, por sencillo y estúpido que parezca para la gran mayoría de esta sociedad, se basa en la permisividad y en la libertad de ser uno mismo.


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Como si de una película se tratase, los fotogramas ralentizados se extienden por mi mente a modo de recuerdos. Me transportan a una realidad más allá de la imaginación, incluso más allá del alcance de la cordura humana. ¿Alguna vez estuve cuerda? La respuesta era obvia.

Siempre había una pregunta sin responder que rondaba por mi cabeza. ¿Hice lo correcto?

Hay días que me maldigo por sucumbirme a tus encantos, por dejarme llevar por mis pasiones carnales, por haberte deseado, por seducirte, por sonreírte. Sin embargo, dejé de aferrarme a esa estúpida moralidad que nos controla y nos ciega, producto de la insatisfacción y la necesidad de supervivencia humana.

Ya no creía en la maldad o en la bondad pues nada es verdaderamente puro. Somos producto de nuestros errores y fracasos. Las palabras que fueron contenidas y jamás pronunciadas se convierten en nuestra filosofía de vida.

Aprendí que la vida no es lo que uno quiere que sea, sino lo que es. Frustrante pero cierto. No podemos aferrarnos a nadie por más que lo anhelemos. Quizás ese fue mi error. Creer que me pertenecías, que formarías parte de mi vida. Olvidé que nacimos y morimos solos, que las personas son meros transeúntes en nuestro presente y que debemos  dejarlas partir.

Ahora me hallo tumbada en medio de la nada. Sin ninguna ilusión. El café como único placer. Tu esencia como sustento del alma.

Lentamente me desvanezco. Llegará el día que desapareceré y tú no podrás verlo. Consumida en las profundidades de la mediocridad cual fracasada. Lo que siempre fui.
Aún conservo tu sonrisa. Alguna vez llegué a ser feliz.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Oda a un trozo de papel.

[…]Comprendí poco a poco mi admiración por todo lo derivado de un trozo de papel: Desde pequeñas libretas de bolsillo necesarias para captar ese ambiente volátil y caduco en el tiempo,  fotografías capaces de congelar el instante, cartas de amor acarreadoras de la palabra y el olor del amado, hasta libros, portadores de sabiduría y conocimiento.
Adoraba el olor a humedad de un libro antiguo. Me gustaba pasar las páginas delicadamente y sentir cómo quedaban impresas las huellas de otra persona que tiempo atrás rezumaba de alegría por el obsequio.

     Recuerdo con nostalgia la primera vez que me hice un corte con una hoja. Estaba ensimismada en la librería del barrio cuando encontré un cuento con ilustraciones muy llamativas y coloridas. El ansia y la impaciencia me jugaron una mala pasada cuando, al pasar las páginas de modo apresurado, noté un dolor agudo e intenso. (Comencé a llorar)
Quizás sea el motivo por el cual siga apuntando pequeños quebraderos de cabeza y así poder canalizar mis neurosis en hojas sueltas, diarios inacabados como mi vida, y además  tenga cierta propensión a acumular libretas, revistas y periódicos amontonados en el caos de mi escritorio.

     El soporte de papel crea un mundo paralelo, una comunicación estrecha e íntima entre el escritor y el lector.

     Solo espero que mi devoción por ti jamás se marchite y más en estos tiempos que corren, donde el soporte digital suple y erradica por completo al soporte tradicional.



(Minutos antes de un examen, donde el poder de la palabra y la creatividad afloran y asfixian al método de estudio retrógrado, monótono y aburrido).

BOOKSEHLF | via Tumblr

sábado, 31 de agosto de 2013

Hoy un sentimiento de melancolía se cierne sobre mí. Quizás sea porque me aproximo al principio de un nuevo curso totalmente distinto al que siempre estoy habituada: una nueva ciudad y mucha ilusión. Sería muy desconsiderado por mi parte no despedirme sobre mi hermosa ciudad, hogar en el que resido (por desgracia o por fortuna) desde que nací.

Echaré de menos muchas cosas como que un supermercado no posea alimentos básicos como huevos o pan y tenga que ir a otra tienda a buscarlos; reservar con un mes de antelación al quiosquero de turno una colección de tazas (Beatles puntúo) pero eso sí, pegándote el madrugón para recogerlas porque vuelan. Lo bueno es que como nos conocemos todos siempre te quedará la opción de ir a la casa del colega que sabes que también las anhelaba  y muy probablemente haya sido el que se llevó la última.

O también una buena revista sobre temas ajenos a mierdas de cotilleo como "Pronto" "Hola" y sucedáneos (espera, ¿a esto lo llaman prensa rosa? me jacto en su cara al cretino que creó el concepto). Una vez concluida la búsqueda el resultado es predecible: No ves esa revista ni en pintura.

Parece que comprar discos es algo sobrehumano asi que como no puede una ir de compras a por un CD eso no lo echaré en falta, al contrario, será una liberación. ( En este apartado englobo cómics, figuritas de colección, camisetas de tu grupo favorito etc).

Y llegamos a mi apartado favorito. ¡Qué sería de mi ciudad sin el maravilloso levante! Echaré de menos tirarme más de dos horas arreglándome el pelo en vano porque al mínimo contacto con el exterior el pelo cobra vida y se encrespa. Y qué decir del barco, una experiencia inolvidable para aquellas personas que lo han vivido (nadie escarmienta en boca ajena y de paso hago publicidad).

La noche es muy perturbadora: Si en otras ciudades existen cientos de locales para gustos y colores, aquí todos al mismo. Sí, es una auténtica pasada la mezcla cultural: Un cani con un ciego de la hostia y un heavy escuchando los 40 por decir algo todo en el mismo zulo.

Pero no todo son cosas malas (hay más malo que bueno) si algo amo de mi pequeña ciudad (es un eufemismo porque en un pueblo) es el mar, los atardeceres y sobre todo un buen té moruno y pastas.

Porque en definitiva somos una auténtica pasada: africanos, mauritanos tingitanos, europeos y españoles. Olé.

miércoles, 10 de julio de 2013

Busco la esencia mundana de todo aquello que fue pasado
remoto y olvidado por el transcurso de un presente
efímero y volátil.


lunes, 1 de julio de 2013

Amanece sobre mojado
Bendito frescor del alba
Mis bracos acurrucados
Mis labios callados por el beso que nunca fue dado.


Tú y yo. Locura de noche.
Un fulgor fugaz, como nuestro encuentro.
Una lágrima más como nuestra despedida.

Los pétalos caen lentamente, señal del tiempo perdido.
Una gran ovación, empatiza con ella.

Me encuentro sola, incomprendida.

Trozos de papel, una vez más, acompañan mi miseria.


Álbum sem título | via Facebook

miércoles, 26 de junio de 2013

El eterno bohemio.

Otro día más  llego a las tantas al apartamento. Dejé de medir el tiempo cuando acabé secundaria. Benditos años de inocencia y descubrimientos.
Me lío un cigarrillo con el ligero papelillo aparentemente no nocivo pero que acaba con mi existencia lentamente. Llego al dormitorio principal, un caos como de costumbre. Botellas de alcohol vacías y desperdigadas, periódicos de hace meses inclusive años amontonados, papeles y más papeles y algún bolígrafo que otro en la pequeña mesita situada en el centro, adornada de un gran cenicero repleto de "mierdas sanas".  Aquí hállome con la música de fondo como única compañía. Estoy completamente desnudo. Sin ilusión alguna y con la única esperanza de que mañana nadie se olvide de mí. Pero eso ya ocurrió tiempo atrás, quizás en mi anterior vida. ¿Tuve vida antes? El monólogo interior retumba sobre mis entrañas cada vez más fuerte. No lo sé. 

Siempre he pensado que obré realmente mal en otros tiempos y que estoy cumpliendo condena. Me arrastro ante la masa hipócrita por unos míseros céntimos. Los he conseguido, a base de muchos sacrificios y bajándome los pantalones. Ya no soy ese zagal lleno de ilusiones y ganas de comerme el mundo. De mandar al carajo a políticos y moralistas. Me sentía como eso que los intelectuales llaman "superhombre".

Eso fue hace mucho. Ahora soy un esclavo más de este estúpido sistema. Algún día no muy lejano, volveré a mi casa sin recordar qué fue de mi persona, sucumbido a lo que denominan "arte", otro medio de control de nuestra individualidad. Repulsivo.

 Me odio.
My So Called Life | via Tumblr

lunes, 24 de junio de 2013

Oda al arte

El arte es un concepto demasiado complejo. Dicen que es la pura expresión de la esencia humana como ser racional desde pinturas rupestres hasta conceptos psicológicos relacionados con Freud como "la sublimación" considerándose una vía de escapatoria del impulso sexual. Quizás la pérdida de la humanidad esté asociada a la crisis del arte. Muchos expertos coinciden que la inteligencia emocional es casi o más importante que la inteligencia denominada convencional basada en grandes cálculos y capacidad para recordar y reproducir conceptos. Prueba de ello son las grandes horas a las que se dedican a materias como las matemáticas o la lengua y un total desarraigo a la música y el dibujo considerándolas como algo superfluo y que no reporta nada al individuo. He aquí donde entra el espíritu dionisíaco tan anhelado por Nietzsche. El arte como expresión de la naturaleza humana y amor a la vida pues el artista reproduce todo cuanto ve aunque en muchos casos no sea de su agrado. Rechaza un arte ligado a reconocimiento mediático o enriquecimiento pues es el arte de las masas, lo más deplorable.